25 de junio de 2015

Where is my mind?



Llevo un tiempo largo queriendo escribir esta entrada, pero enfrentarse a un folio en blanco, teniendo claro el propósito pero no la manera, es complicado. Hasta anoche que escuchando mis propios pensamientos ignífugos y alguna que otra canción para ayudarme a combatirlos, he llegado al título que lleva esta entrada. ¿Dónde está mi mente? Siempre he sido una mente pez, a parte por mi pasión de vivir bajo el mar, siempre olvidando algo, no recordando las cosas pasado un tiempo, pero también tengo mente fotográfica. Recuerdo lugares, calles, bancos, en los que en mi vida ha ocurrido, desde mi primer beso hasta la despedida que más dolor que ha causado. Tengo recuerdos de mi ciudad de papel, llena de personas de papel egoístas y pretenciosos, pero en el fondo, tanto como las personas de papel, como mi familia, como yo misma, hemos sabido que yo no pertenecía a este lugar. Por eso me vuelvo a preguntar… ¿Dónde está mi mente? Respondiendo sincera, está en Inglaterra. Siempre he sentido que yo no encajaba en Santander, no encajaba mi manera de ser, de vestir, de pensar… No me veía cómoda yendo por la calle, ni estando con mi familia o con mis amigos. Siempre he levantado una barrera ante este sentimiento, porque es la ciudad donde he nacido, porque es la familia que me ha criado, porque son los amigos con los que he crecido. Pero esa idea siempre ha estado en mí, y muchos me lo han dicho. Nunca he sido de creer lo que el resto dicen, pero cuando tienes algo dentro de ti que sabes que lo tienes pero no logras sacarlo a la luz es una carga muy pesada. Y yo he estado cargando con ella muchos años. Hasta que me hundí en el mar, donde me dijo suavemente donde esta mi mente, donde iba a encontrar la felicidad y donde ser, por fin, Lucía. Ahora parto a tierras inexploradas, pero exploradas a mi modo. ¿Qué si tengo miedo? Por supuesto que lo tengo. Ahora a una semana, las preocupaciones sobre si saldrá bien son mi pan de cada día. Recuerdo cuando él se quería ir, el miedo que tenía, y no lo comprendía. Porque si, yo estuve un año fuera y también lo pasé mal, pero no era TAN fuera, pasar de una hora y media en bus a una hora en avión es bastante más complicado. Sé que me caeré, que la primera semana será atroz, pero también sé que ahora estoy luchando por mi sueño. Ya lo intenté el año pasado, y el palo que me llevé al no conseguirlo añadió una cicatriz más a la colección. Pero esta vez es Real, en una semana dejaré atrás todo, estaré en MI ciudad, con ingleses sexys y rodeada de cultura ¡y al hogar de Shakespeare! Si alguien viene a Londres seguramente me encuentre allí o en el Starbucks. Porque yo he aguantado muchas cosas malas en mi vida, demasiados años encerrada, no estando sola pero si creyendo que sí, no siendo Lucía con todas las letras. Ahora, por fin, siento que vuelvo a ser yo, a que las ganas y la alegría me han sido devueltas. Siempre he creído en el karma, en algo hay que creer, en el equilibrio de las cosas. Quizás por eso sigo creyendo que esto no saldrá bien. Pero mi casualidad favorita me dijo que esto era la recompensa por tantos años mal (concretamente seis), y quizás tenga razón, pero eso no lo descubriré hasta que esté allí.
No soy persona de despedidas pero estoy segura de que echaré de menos los desayunos en regma y los paseos por la bahía, los domingos de barbacoa, mi queridísimo océano (ojalá pudiera llevarte en una botella y olerte, ahora que puedo, todas las noches), las noches en el indian, los días de familiares a cinco euros, pasear por mi Narnia particular, llegar a casa y que Maggie me reciba como loca (incluso cuando me voy solo cinco minutos),  las juntas vecinales, los viajes a Bilbao, a Potorro, a mi Anna, a los tatuajes gratis, a Loooola Lo lo Loooola, a mi pared, a Río de la Pila, a los helados de Regma, a las rabas ¡dios, como voy a extrañar las rabas!, a ver la tele sentada con mi padre y mi madre en ese sofá siempre dispuesto a hacerme dormir, a Félix, a los atardeceres de verano con su infinidad de colores, a mi aguilo, a Adri y Romualdo, a Lito, siempre dispuesto a darme de comer, a Lita, siempre dispuesta a….bueno, lo que siempre está dispuesta una abuela, a ver al Rey, la semana grande, el tiempo bipolar, la suave arena de las playas y la fuerza y grandeza de sus olas.
Siento que ahora empieza algo nuevo, es un reinicio, no dejaré de lado lo que soy y lo que mi ciudad de papel me ha hecho ser, pero… por primera vez en años… Tengo la oportunidad. Y tened claro que no voy a desperdiciar la oportunidad.

Hasta siempre Santander,

Nunca tuya Lucia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...