11 de febrero de 2014

Flapper girl.



Caminaba entre las bandadas que el viento la azotaba, haciendo temblar sus piernas y estremeciendo su nívea piel, aunque esto último no era causa del viento. Cada golpe de viento hacía que se parase, que no pudiese andar y andar hasta la infinitud. Lluvia, salía de entre las nubes y caía en su pelo como una caricia, tal vez algo como divino. Nunca le había molestado la lluvia, todo lo contrario, la adoraba. ¿Quién podía ayudar a tú mejor aliado cuando querías esconder las lágrimas? Así ocurría, ella seguía andando y andando, pero llorando a escondidas, ahogando suspiros entre el viento. Porque hacía tiempo que el sufrimiento había terminado, pero la autoreconstrucción llevaba más tiempo. Y es que es complicado construir un edificio cuando el tiempo no acompaña, pero aún así hay que hacerlo, porque después serás el edificio más alto del mundo, podrás contemplar desde lo alto como surgen las demás torres, pero nunca llegaran a superar tu altura. Así pues, con lluvia, truenos, y mucho (muchísimo) viento, ella continuaba caminando.
            Se puso su abrigo más caliente, su bufanda preferida, y las manos al desnudo para notar el frío colarse por su cuerpo. Las piernas crujían, la fuerza del viento era cada vez mayor, pero su fuerza era más alta que el viento. Cada paso era un nuevo reto, algunas pisadas eran rápidas y placenteras, como pisar la hierba cuando el rocío ha caído, pero otras eran puras piedras, afiladas y feroces, azotando por sus pies a veces descalzos.

            No podría explicar cuando se hizo edificio, ni cuánto tiempo la llevó conseguirlo, ni siquiera sabemos a ciencia cierta si llegó al final de esta aventura. Pero el viento sigue soplando y la lluvia sigue tapando las lágrimas de aquellos que, como ella, seguían en pie construyendo rascacielos.



Love always, L.- 

Generación encontrada.


            Dicen que la generación de ahora solo vivimos para el teléfono, internet, y la comida basura. Que no vemos más allá de lo que ven nuestros pies. Que somos egoístas, falsos, mezquinos… Cuantas veces habremos escuchado quejas de nuestros abuelos sobre lo echados a perder que estamos.  Pero esto no llega solo al ámbito familiar. A mi juicio, y siendo sincera por primera vez en una entrada en a lo que este tema se refiere, en la política misma. Los políticos odian a los jóvenes, nos ven como simples máquinas abandonadas, que no producimos. Por mucho que intentan parecer que sí, que nos quieren mucho, en realidad les importamos una mierda.
            “Somos la generación de un cambio”

            Es hora. Hora de alzar nuestras voces, de apuñar pinceles y megáfonos, de gritar, chillar, golpear, terminar con todo. Porque podemos ser egoístas, podemos ser falsos, podemos ser vagos. Pero no somos nuestro pasado. Nosotros no somos como nuestros abuelos. Somos diferentes. Cada una de las personas es distinta, y uno mismo es diferente. Y eso es bueno, ¿qué hay de genial en ser normal, en parecerse a otro? Lo genial, lo exquisito, reside en lo diferente.


            Porque ellos dicen que somos la generación perdida. Demostremos que somos la generación encontrada.



Love always, L.- 

7 de febrero de 2014

Sé fuerte (segunda parte)

Meta: ve una película que te haga reír o escucha una canción que te haga llorar. Acepta tus emociones y siéntete orgullosa de tus sentimientos.

Save you – Simple Plan.



When I hear your voice, it´s drowning in the whispers, your just skin and bones, there´s nothing left to take and no matter what I do, I can´t make you feel better. If only I could find the answer to help me understand”


No importa los años que pasen, esta canción y concretamente ese trozo siempre me hará llorar. ¿Por qué? Bueno, llevo años siendo fan absoluta simple Plan, tanto que en sus conciertos me quedé sin voz durante dos días. Es un grupo que, con todas sus canciones, siempre ha estado a mi lado, en lo bueno y en lo malo. Y, concretamente, “save you” es la canción que más me ha acompañado en mi vida, desde 2001 que salió su primer disco hasta la fecha nunca he dejado de escucharles. Save you me hace pensar en todo y nada a la vez. Ahora que ya estoy llorando, acepto que me identifico con la letra. A veces me siento tan insignificante, pero otras me siento pletórica. Soy una mezcla de todo.



Y, a fuerte, a mí no me gana nadie.

Love always, L-.

3 de febrero de 2014

Sé Fuerte

Me he propuesto un reto. No soy una persona que lleva diarios a diario (jeje), que hace algo constante, y mucho menos lleva un horario o itinerario. Soy un desastre con patas, eso seguro, soy olvidadiza, siempre tengo que apuntar las cosas por eso mi cuarto parece el escaparate de una tienda de post-its, y me descentro enseguida. Os voy poniendo en agua caliente por si este proyecto no sale o, me repito, se me olvida Así pues, he decidido utilizar las sabias palabras que mi querida Demi describe en su libro “Sé Fuerte, 365 días al año”. Para quienes no sepan, es un libro que Demi Lovato sacó hace poco y que yo tengo el placer de leer, de momento en formato digital pero espero tenerlo en mi estantería en pocas semanas. En él habla de sus experiencias y sus acciones cuando estaba en rehabilitación, enfrentándose a casos como “self-injury”, o autoinfligirse daño, la anorexia o el trastorno bipolar, y nos acerca a una etapa de su vida que casi termina con su carrera. Así pues, en este libro, cada página destaca un día del año, acompañado de lo que Demi piensa sobre todos los temas mencionados más arriba, y nos propone una meta. Esta es mi idea, seguir esas metas. Puede que no escriba sobre todas las metas, pero algunas tener seguro que escribiré aquí. ¿Para qué? Preguntaréis, pues porque creo que es una forma estupenda de compartir la lucha de Demi y a mía propia con el mundo, y espero que los que lean estas líneas o se sientan como yo también escriban sus propias metas. Empecemos…


Meta: En este nuevo año, piensa en un mantra que sea solo tuyo. Mírate al espejo y repítetelo cada día.


Mejor no rendirse a ello. Se necesita diez veces más tiempo en volver a ponerse en pie que en desmoronarse.



Sé que la frase no es estrictamente mío, pero sí que lo he convertido en mi forma de pensar. Además, no hace falta que me lo repita cada día, lo llevo tatuado en la piel. Con forma de ancla, como si llevara todo el peso del significado, y aún así no me hundo, no tiro el ancla. ¿Qué significado puede dársele a mi mantra? Pues depende de la persona, supongo. En mi caso significa seguir adelante, pase lo que pase. Que los pasos que he dado me han hecho fuerte y que los que dé me harán serlo más. Pero también me recuerda que no estoy hecha de piedra, puedo ser pez habitando en el océano pero a ratos tengo corazón de humana, y una mente que piensa demasiado. Por eso sé que puedo desmoronarme a ratos, y más en una mente frágil como la mía y todo eso del trastorno bipolar y bla bla bla. Pero de esas noches de insomnio que pase llorando, sé que estaré reconstruyendo mi recuperación.


Love always, L-.
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