16 de octubre de 2013

Te juro que no puedo más, pero me da igual.

Te importa más ser leído que escribir. Comprobado. Algunos soñadores de palabras cogen sus miedos, sus preocupaciones, sus alegrías, para inspirar textos que luego los absurdos (también conocidos como personas) sientan en cada milímetro de su piel lo que ha sentido el artista. ¿Acaso no se inspiraba Bécquer en el amor, la muerte, para escribir sus rimas? Otros artistas escriben para explicar, para dar información, para lanzar directas indirectas (este último caso es mi favorito. Escribir es informar, sentir, viajar. Luego hay otros que se quedan a medio camino, que lo intentan pero acaban tirándose por el precipicio como se de Telma & Louise se trataran. Tú escribes, en realidad no sabes hacer otra cosa.
Te importa más escribir que ser leído. Así que salgo de mi mundo entre las nubes con tinta y lágrimas en los ojos. Subo hasta mi boca la enorme bufanda que me moría por ganas de sacar del armario, un gorro y unos guantes de pandas para tapar las cicatrices que nunca enseñaré. Y empiezo a desnudar a la gente, a la naturaleza. Y me vuelvo pez, metiendo la cabeza bajo el agua hasta que darme sin oxígeno ¿y luego? Salir a la superficie, ¡oh, esa sensación!.
Desde hace unos sietes meses todo ha sido triste para mí. Mi vida se regía por el "panem et circenses". Era una masa de huesos andante, sin rumbo, sin sentimientos, vacía. Pero supongo que esa etapa las pasamos todos ¿no? We´re young, o eso canta FUN. Pero yo no voy a poner al mundo en llamas, no. Me ha costado tiempo y trabajo construir mi propio mundo como para verlo arder, aunque mi inquietud hacia si juego con el fuego es bastante atrayente. Y de ese mundo he construido mi utopía absurda, ¿qué hay más absurdo que una misma? 
No puedo explicar como ocurrió, supongo que fue una mezcla de valor, charlas en desayunos, y algo de ayuda profesional, lo que me hizo resurgir. Ahora se supone que suelto la frase "como el ave fenix", pero no. Yo soy un pájaro, cojo mis cosas cuando se acaba el Invierno y me voy a otro lado, siempre entre las nubes, dejando que el viento peine mi pelo.
"I´m a bird, a very absurd bird". La ciudad me sigue pidiendo que la engulla, pero he aprendido a hacer oídos sordos. He aprendido a ser valiente, a ser fuerte. He aprendido a luchar contra MI demonio. Y, sobre todo, he aprendido a valorar por primera vez a la gente que tengo. Pueden que sean tres personas, pero son mis personas. ¿Qué habría echo yo sin esos desayunos, sin esos largos paseos por la Bahía, sin un martes loco que deriva en un desayuno de pizza, que sería del Pez sin su Océano? Otra vez una masa de huesos, aunque un poco más delgados, lo que no viene mal y si juegas bien tus cartas te puede asegurar una noche de calor. He aprendido a dormir sin tus abrazos, a respirar por mí misma. Obvio es que mis suspiros siguen apareciendo contra el cristal de mi rota ventana, pero ahora han cambiado de persona por la que suspirar. He sabido que el mejor desprecio es no hacer desprecio. Y hace cuatro años aprendí "tú pasa, ya se arrepentirán con el tiempo", y esa teoría fue cierta. Ahora estoy esperando a que se vuelva a cumplir de nuevo, por reírme un poco.
Ahora si, este pájaro se vuelve a sus nubes, se está haciendo de noche y no quiero perderme mi sesión de atardeceres diarios.
Te importa más escribir que ser leído. Yo escribo, leo, siento.




¿Ves a esta chica? Hace unos meses tenía una sonrisa triste y falsa. ¿Ahora? Es libre.

Love always, L.-
(os dejo una de las muchas fotos que me hice ayer, en ellas muestro mi nuevo tatuaje. Poesía en mi brazo)








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