29 de octubre de 2013

The winter bones lovers.



Era una de esas noches frías en las que la lluvia se cuela por la pared, golpeando en el techo, creando una melodía absurda para quienes dicen que les gusta la lluvia pero abren el paraguas cuando cae sobre ellos, oh pobres inocentes.Carolina estaba asomada, como no, en la ventana, posando su huesudo cuerpo sobre las tejas que lograba tocar cuando sacaba los pies por su ventana, podríamos decir que tenía un té entre las manos y su libro favorito recién releído pero no nos centraremos en la escena ahora mismo. El viento golpeaba las sienes desnudas de la joven, dejando que ese toque dulce que tiene la lluvia penetre por sus mejillas, que aquella noche sabían a sal, sal de sus lágrimas no derramadas, lo había echo tantas veces que se había "quedado sin depósito" o eso decía ella. Las luces apagadas de su habitación, de su refugio, contrastaban con el paisaje de fondo: la ciudad, su ciudad. Podía decirse que la Ciudad era el mejor amigo de Carolina, pero a la vez era su peor enemigo. Cuantas veces había conseguido tragarla, cuantas otras se había perdido por sus calles llenas de historias no escritas. Y esa noche no era una excepción, el día había sido una completa mierda para Carolina, los recuerdos, las personas, hasta una mierda de paloma en su zapato habían conseguido que Carolina volviera a donde no quería: a sentirse muerta. Como siempre que la ocurría, la morena trazaba sus huesos con la yema de sus frágiles dedos, sentía que aquella piel no era suya, pero que aquellos huesos la hacían sentirse un poco viva. Tenían algo que la desconcertaba, eran blancos, siempre limpios, y estaba protegidos por miles y miles de capas. ¿Cómo algo tan maravilloso podían estar dentro de ella, que no era para nada maravillosa?


Lo mismo ocurría en la ventana de más arriba, aunque Carolina no lo sabía. Diego suspiraba sobre un sillón de tipo escocés mientras jugaba con un cordel que consiguió en una fiesta y que hasta entonces había olvidado quitarse. Para Diego había sido otro día de mierda, al igual que Carolina, ¿cómo era posible aguantar todo eso? Que fuera un chico no significaba que tenía que ser fuerte, obvio que lo fingía, cada día a cada hora, hasta que llegaba a su habitación, su fuerte, y se aferraba a una almohada con olor a sal de tantas lágrimas ya derramadas. Estaba harto, eso estaba claro, pero no sabía de qué, ni de quién, ni qué debía de hacer, se limitaba a darle vueltas al cordel de su muñeca. Tenía algo aquel cordel, quizás era porque en aquella fiesta donde lo consiguió se lo hubiera pasado genial, no lo recordaba. Le gustaba como discurría por su muñeca. Diego no era ni demasiado delgado para ser llamado así ni demasiado ancho para ser llamado gordo o fuerte. "Soy yo, básicamente", decía a la gente, regalando otra sonrisa emponzoñada. Pero aquel accesorio hacía resaltar su pálida piel. Diego odiaba su piel, sentía que era sólo un recipiente, algo que tienes ahí y lo dejas porque queda bonito.

Carolina decidió sacar los dos pies por la ventana para sentir más la lluvia, desearía poder salir fuera, tener un trozo de hierba para poder correr descalza, pero no en su Ciudad. Diego se levantó de su sillón, entumecido por haber estado tanto tiempo allí sentado, y oyó el ruido de la lluvia sobre la ventana. No sé que tenía, pero ese sonido siempre hacía a Diego olvidar todo. Así pues el joven sacó la cabeza por la ventana, a expensas del mal tiempo, y inspiró el olor a lluvia. Carolina notaba las piernas temblar, eran tan frágiles y huesudas que en cualquier momento una ráfaga de aire pudiera llevársela a ella y a sus piernas. 

Y pasó, ninguno de los dos sabría explicar como ocurrió, pero Diego vio a Carolina y Carolina vio a Diego. Al principio se asustaron, ¿quién hacía lo que hacía el otro a estas horas de la noche?, pero poco a poco se vieron identificados. Y así, varias noches grises y un par de movimientos involuntarios por parte de ambos, Diego y Carolina se volvieron un sólo cuerpo. 

Una noche en la que el calor bramaba en la cama de ambos, ya sabemos que clase de calor, se desnudaron hasta por debajo de la piel. Diego pudo tocar los huesos de Carolina, y Carolina los de Diego. Que era aquello. Quizás una rareza, o una escena de una dramaturgia griega, un acto de rebeldía. Pero les dio igual, se comieron a besos sobre los huesos hasta quedarse casi sin aliento, ella se fundió en él, y el ELLOS que formaron se hizo silencioso pero que seguía así, como la lluvia que seguía sonando contra la ventana aquella misma noche en la que pusieron los sentimientos a flor de piel, a besos sobre huesos.

Nunca se supo de Carolina y Diego. Algunos dicen que huyeron como si se tratara de una película americana, otros que se acercaron demasiado al Sol, que jugaron con Fuego... Daba igual.

Ellos eran los amantes de hueso, repentinos, como la lluvia.


Love always, L.-

24 de octubre de 2013

Miau


Stay Strong, métodos contra el "SI".


La autolesión (o "self injury") puede ser una manera de hacer frente a los problemas. Puede ayudarte a expresar sentimientos que no se puede expresar con palabras, te distraiga de su vida, o liberar el dolor emocional. Después, probablemente te sientas mejor, al menos por un rato. Pero los sentimientos dolorosos vuelven, y sienten la necesidad de hacer daño de nuevo. Si quieres detenerlos, pero no sabes cómo, recuerda esto: te mereces sentirte mejor, y se puede llegar allí sin hacerte daño.




Mitos y realidades sobre la corte y auto lesiones

Por medio de corte y otra de autolesiones suelen ser temas tabú para la gente que te rodea y, posiblemente puede albergar serias ideas falsas acerca de tus motivaciones y el estado de ánimo. No permitas que estos mitos en el camino de conseguir ayuda o ayudar a alguien que te importa.

Mito: Las personas que cortar y auto-lesionarse están tratando de llamar la atención.
Hecho: La dolorosa verdad es que las personas que se auto dañan generalmente lo hacen en secreto. Ellos no están tratando de manipular a otros o llamar la atención sobre sí mismos. De hecho, la vergüenza y el miedo puede hacer que sea muy difícil que se adelante y pedir ayuda.
Mito: Las personas que se auto-lesionan están locos y / o peligrosos.
Realidad: Es cierto que muchas personas que se auto-daño sufren de ansiedad, depresión o un trauma anterior, al igual que millones de otras personas en la población general. La autolesión es cómo hacer frente. Golpeados con una etiqueta de "loco" o "peligroso" no es correcta o útil.
Mito: Las personas que se auto-lesionarse quieren morir.
Hecho: autolesionadores por lo general no quieren morir. Cuando la autolesión, que no están tratando de quitarse la vida, que están tratando de hacer frente a su dolor. De hecho, la auto-lesión puede ser una manera de ayudarse a sí mismos a seguir viviendo. Sin embargo, en el largo plazo, las personas que se auto-lesionarse tienen un mayor riesgo de suicidio, que es por eso que es tan importante para buscar ayuda.
Mito: Si las heridas no son malos, no es tan grave.
Hecho: La gravedad de las heridas de una persona tiene muy poco que ver con la cantidad que él o ella puede estar sufriendo. No asumas que porque las heridas o lesiones son de menor importancia, no hay nada de qué preocuparse.


Si ayuda a auto-daño, ¿por qué parar?
  • A pesar de las autolesiones y el corte le puede dar un alivio temporal, que tiene un costo. A largo plazo, causa muchos más problemas de los que resuelve.
  • El relieve es de corta duración, y es seguido rápidamente por otros sentimientos como la vergüenza y la culpa. Mientras tanto, te impide aprender las estrategias más eficaces para sentirte mejor.
  • Mantener el secreto de tus amigos y miembros de la familia es difícil y solitaria.
  • Puedes lastimarte gravemente, incluso si no pretendes. Es fácil calcular mal la profundidad de un corte o terminar con una herida infectada.
  • Si no aprendes otras formas de lidiar con el dolor emocional, que te pone en riesgo de problemas más grandes en la línea, como la depresión mayor, las drogas y la adicción al alcohol y el suicidio.
  • La autolesión puede llegar a ser adictivo. Puede empezar como un impulso o algo que se hace sentir más en control, pero pronto se siente como el corte o la auto-daño que está controlando. A menudo se convierte en una conducta compulsiva que parece imposible de detener.
El resultado final: la autolesión y la corte no te ayudará con los problemas que daban ganas de hacerte daño en el primer lugar.




Ayuda para el corte y de auto-daño 1: Confía en alguien

Si estás listo para obtener ayuda para el corte o las autolesiones, el primer paso es confiar en otra persona. Puede ser duro a hablar de la misma cosa que usted ha trabajado tan duro para ocultar, pero también puede ser un gran alivio para finalmente dejar de lado tus secretos y compartir lo que estás pasando.


Ayuda para el corte y  autolesiones 2: Averiguar por qué te cortas

Recuerda, la autolesión es más a menudo una forma de lidiar con el dolor emocional. ¿Qué sentimientos te hacen querer cortarte o lastimarte? ¿Tristeza? ¿Furia? ¿Vergüenza? ¿La soledad? ¿Culpa? ¿Vacío? Una vez que aprendas a reconocer los sentimientos que desencadenan la necesidad de auto-lesionarte, puedes iniciar el desarrollo de alternativas más saludables.
  • Aprende a manejar el estrés y las emociones abrumadoras
  • Identifica los factores desencadenantes
  • Ponte en contacto con tus sentimientos


Ayuda para el corte y autolesiones 3: Encontrar nuevas técnicas de afrontamiento

La autolesión es tu forma de tratar con los sentimientos y las situaciones difíciles. Así que si vas a parar, es necesario tener formas alternativas de hacer frente en tu lugar para que puedas responder de manera diferente cuando te empiezas a sentir con ganas hacerte daño.
  • Pintar, dibujar o hacer garabatos en una hoja grande de papel con tinta roja o pintura
  • Expresas tus sentimientos en un diario.
  • Componer un poema o una canción para decir lo que sientes
  • Anotar cualquier sentimiento negativo y luego romper el papel
  • Escuchar la música que expresa lo que sientes
  • Tomar un baño o una ducha caliente
  • Jugar o abrazar a un perro o un gato
  • Envolverte en una manta caliente
  • Dé masajes a su cuello, manos y pies
  • Escuchar música relajante
  • Llamar a un amigo (no tienes que hablar de ESO)
  • Tomar una ducha fría
  • Mantener un cubo de hielo en el hueco de tu brazo o pierna
  • Masticar algo con un sabor muy fuerte, como el chile, menta.
  • Ve a un sitio web de auto-ayuda, una sala de chat, un foro de discusión
  • Haz ejercicio, en casa, fuera.
  • Grita aferrado a tú cojín, almohada, colchón,.
  • Compra una bola de plastilina o anti-estrés
  • Hacer un poco de ruido (tocar un instrumento, golpear las sartenes)




Traducción: helpguide.org


Por favor, si has leido la siguiente entrada. Sigue fuerte, tú puedes con esto. Y los que no, tener un poco de conciencia.

Love Always, L.-

22 de octubre de 2013

Something it´s different


¿Ves esa foto? Fue tomada hace un año. Recuerdo que fue un domingo de esos calorosos de Agosto, quizá en Julio, era en la época en la que me sentía como el viento. Vivía por y para una persona. Aparte, siendo realistas, tenía un culo gigantesco. Recuerdo que ese día dije “vamos a hacer fotos cuquis”, para que luego la gente las viera y, sí, les diera envidia. 




¿Y esta otra? Fue tomada hace una semana. En uno de esos días grises, pero que el Sol se cuela por la ventana de tú nueva habitación y te da una luz que POR OBLIGACIÓN tienes que fotografiar. Oh, bueno, aquí tengo ya la poesía en mi brazo, en ambos. Recuerdo que dije “que luz tan bonita, vamos a presumir de tatuaje”. Esta vez no pensé en qué pensaría la gente al ver esta y el resto de fotos de “Lady RED”. Sólo pensé, tengo que hacer fotos, tengo que hacerme fotos.

Algo es diferente, eso está claro. Los años pasan, las personas cambian. Pero hay quienes siguen sin cambiar, y otras nos damos cuenta, echando un vistazo al pasado, de cómo hemos cambiado.

Estoy orgullosa de mí, creo que eso puedo decirlo en voz alta. No sólo en que he cambiado a la hora de hacer fotos, por dios ¿qué efecto era el que metía antes, cómo podía hacer eso?, sino también a la forma de ver las cosas.

Lo que nos pasa, lo que vemos, lo que nos ocurre, lo que no nos ocurre, día a día, nos cambia. Aunque no nos demos cuenta. Yo hasta hace unos pocos meses lo veía “todo negro”, bueno, rojo mejor dicho. No quiero decir que ahora todo sea de color de rosa. Primero porque odio ese color, y segundo porque somos humanos, tenemos corazón sí, pero también tenemos cabeza, y esa cabeza siempre nos hace retomar el pasado cuando menos queremos. Y más todavía cuando has tenido una adicción de caballo hacia alguien o hacia algo, cuesta mucho desengancharse.

No quiero que esta sea una entrada optimista en la que me digo lo genial que soy, lo feliz que voy a ser, y (cómo leí varias veces) lo MUCHO que hay que aprovechar la vida. Sí, soy realista. Sé que mi vida podría ser mejor, que podría haber tomado otras decisiones en el pasado, que podré tomar otras en el futuro. Pero la vida es demasiada corta para mirar al pasado, para inventarnos un futuro, y para dorarnos la perla a nosotros mismos.

Pero algo sí que voy a decir. Como Shakespeare dijo “los humanos estamos hechos de la misma materia que los sueños”. Y, amigos, a mí a soñadora no me gana nadie. Creo sueños placenteros como pesadillas, dormida en mi cama o despierta andando por la calle.

Hablando de calle, hoy es un día perfecto para que el viento azote mis alas de pájaro y echar a volar mis sueños.


Love always, L.-

17 de octubre de 2013

Lady RED.





Soñé un mundo feliz, muy, muy lejos de aquí, y como no lo encontré,
pues fui a buscarte con mi coche.
Yo empecé a teorizar sobre la creación, mientras tú,
tú triunfabas, recreando la niebla de Londres.

¿Qué es un mundo feliz, el de Buda o Schopenhauer,
libros de autoayuda o la belleza en Murakami?
No. Son esos momentos, cuando viene el rictus mortis,
y la risa es llanto y con el llanto lagrimones así…

Sí. Somos alguien, algo dispersos, vulnerables.
Somos reverso o la imagen de un universo inestable.




Y de tanto reír, fui incapaz de arrancar, ni hacia delante ni atrás,
sino ascendiendo por los aires. Tu cabeza se hinchó, y la mía después.
Caras deformes y ovoides. ¿Y qué tal si bajamos del coche?
Ganaremos el oro en la carrera de fantoches.
Los feítos con la plata y los más tontos con el bronce.
Y creí contener la llamada de la noche.
Pero como los vampiros me he aceptado sin reproches.




Y domesticarnos será algo dificil, Mister Sarkozy.
Dame un euro, ¡guapo!
Porque yo lo valgo, Mister Sarkozy, ya verás qué gasto.
Me he inventado un juego, toros en la Wii, indomesticados.
Lo he de vivir.
Quedarme adormilado entre tus piernas.
Dentro de ti, pequeña inmensidad, dulce anestesia.
En blanco te dejaré, como dejo este verso.
Porque tú conviertes las curvas en rectas
Entrar en ti. Nacer pero al revés, huir ahí dentro.
En tu oscuridad.





Por ti sería una mezcla de beata y ramera. Dignísima gente rastrera.




Aquí dejo algunas de las muchas fotos del álbum "Lady RED". Cuando pueda subiré texto nuevo. Más información en: Flickr 

Love always, L.-



16 de octubre de 2013

Te juro que no puedo más, pero me da igual.

Te importa más ser leído que escribir. Comprobado. Algunos soñadores de palabras cogen sus miedos, sus preocupaciones, sus alegrías, para inspirar textos que luego los absurdos (también conocidos como personas) sientan en cada milímetro de su piel lo que ha sentido el artista. ¿Acaso no se inspiraba Bécquer en el amor, la muerte, para escribir sus rimas? Otros artistas escriben para explicar, para dar información, para lanzar directas indirectas (este último caso es mi favorito. Escribir es informar, sentir, viajar. Luego hay otros que se quedan a medio camino, que lo intentan pero acaban tirándose por el precipicio como se de Telma & Louise se trataran. Tú escribes, en realidad no sabes hacer otra cosa.
Te importa más escribir que ser leído. Así que salgo de mi mundo entre las nubes con tinta y lágrimas en los ojos. Subo hasta mi boca la enorme bufanda que me moría por ganas de sacar del armario, un gorro y unos guantes de pandas para tapar las cicatrices que nunca enseñaré. Y empiezo a desnudar a la gente, a la naturaleza. Y me vuelvo pez, metiendo la cabeza bajo el agua hasta que darme sin oxígeno ¿y luego? Salir a la superficie, ¡oh, esa sensación!.
Desde hace unos sietes meses todo ha sido triste para mí. Mi vida se regía por el "panem et circenses". Era una masa de huesos andante, sin rumbo, sin sentimientos, vacía. Pero supongo que esa etapa las pasamos todos ¿no? We´re young, o eso canta FUN. Pero yo no voy a poner al mundo en llamas, no. Me ha costado tiempo y trabajo construir mi propio mundo como para verlo arder, aunque mi inquietud hacia si juego con el fuego es bastante atrayente. Y de ese mundo he construido mi utopía absurda, ¿qué hay más absurdo que una misma? 
No puedo explicar como ocurrió, supongo que fue una mezcla de valor, charlas en desayunos, y algo de ayuda profesional, lo que me hizo resurgir. Ahora se supone que suelto la frase "como el ave fenix", pero no. Yo soy un pájaro, cojo mis cosas cuando se acaba el Invierno y me voy a otro lado, siempre entre las nubes, dejando que el viento peine mi pelo.
"I´m a bird, a very absurd bird". La ciudad me sigue pidiendo que la engulla, pero he aprendido a hacer oídos sordos. He aprendido a ser valiente, a ser fuerte. He aprendido a luchar contra MI demonio. Y, sobre todo, he aprendido a valorar por primera vez a la gente que tengo. Pueden que sean tres personas, pero son mis personas. ¿Qué habría echo yo sin esos desayunos, sin esos largos paseos por la Bahía, sin un martes loco que deriva en un desayuno de pizza, que sería del Pez sin su Océano? Otra vez una masa de huesos, aunque un poco más delgados, lo que no viene mal y si juegas bien tus cartas te puede asegurar una noche de calor. He aprendido a dormir sin tus abrazos, a respirar por mí misma. Obvio es que mis suspiros siguen apareciendo contra el cristal de mi rota ventana, pero ahora han cambiado de persona por la que suspirar. He sabido que el mejor desprecio es no hacer desprecio. Y hace cuatro años aprendí "tú pasa, ya se arrepentirán con el tiempo", y esa teoría fue cierta. Ahora estoy esperando a que se vuelva a cumplir de nuevo, por reírme un poco.
Ahora si, este pájaro se vuelve a sus nubes, se está haciendo de noche y no quiero perderme mi sesión de atardeceres diarios.
Te importa más escribir que ser leído. Yo escribo, leo, siento.




¿Ves a esta chica? Hace unos meses tenía una sonrisa triste y falsa. ¿Ahora? Es libre.

Love always, L.-
(os dejo una de las muchas fotos que me hice ayer, en ellas muestro mi nuevo tatuaje. Poesía en mi brazo)








12 de octubre de 2013

Charles Chaplin

“Lo siento, pero no quiero ser emperador. Eso no me va. No quiero gobernar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todo el mundo, si fuera posible: a judíos y gentiles; a negros y blancos. Todos queremos ayudarnos mutuamente. Los seres humanos son así. Queremos vivir para la felicidad y no para la miseria ajena. No queremos odiarnos y despreciarnos mutuamente. En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede proveer a todos. 

El camino de la vida puede ser libre y bello; pero hemos perdido ese camino. La avaricia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de odio, nos ha llevado al paso de la oca a la miseria y a la matanza. Hemos aumentado la velocidad. Pero nos hemos encerrado nosotros mismos dentro de ella. La maquinaria, que proporciona abundancia, nos ha dejado en la indigencia. Nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y faltos de sentimientos. Pensamos demasiado y sentimos demasiado poco. Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos amabilidad y cortesía. Sin estas cualidades, la vida será violenta y todo se perderá. 

El avión y la radio nos han aproximado más. La verdadera naturaleza de estos adelantos clama por la bondad en el hombre, clama por la fraternidad universal, por la unidad de todos nosotros. Incluso ahora, mi voz está llegando a millones de seres de todo el mundo, a millones de hombres, mujeres y niños desesperados, víctimas de un sistema que tortura a los hombres y encarcela a personas inocentes. A aquellos que puedan oírme, les digo: “No desesperéis”. 

La desgracia que nos ha caído encima no es más que el paso de la avaricia, la amargura de los hombres, que temen el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará, y los dictadores morirán, y el poder que arrebataron al pueblo volverá al pueblo. Y mientras los hombres mueren, la libertad no perecerá jamás. 

¡Soldados! ¡No os entreguéis a esos bestias, que os desprecian, que os esclavizan, que gobiernan vuestras vidas; diciéndoos qué hacer, qué pensar o qué sentir! Que os obligan ha hacer la instrucción, que os mal alimentan, que os tratan como a ganado y os utilizan como carne de cañón. ¡No os entreguéis a esos hombres desnaturalizados, a esos hombres-máquina con inteligencia y corazones de máquina! ¡Vosotros no sois máquinas! ¡Sois hombres! ¡Con el amor de la humanidad en vuestros corazones! ¡No odiéis! ¡Sólo aquellos que no son amados odian, los que no son amados y los desnaturalizados! 

¡Soldados! ¡No luchéis por la esclavitud! ¡Luchad por la libertad! 

En el capítulo diecisiete de san Lucas está escrito que el reino de Dios se halla dentro del hombre, ¡no de un hombre o de un grupo de hombres, sino de todos los hombres! ¡En vosotros! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder, el poder de crear máquinas. ¡El poder de crear felicidad! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer que esta vida sea libre y bella, de hacer de esta vida una maravillosa aventura. Por tanto, en nombre de la democracia, empleemos ese poder, unámonos todos. Lucharemos por un mundo nuevo, por un mundo digno, que dará a los hombres la posibilidad de trabajar, que dará a la juventud un futuro y a los ancianos seguridad. 

Prometiéndoos todo esto, las bestias han subido al poder. Pero mienten No han cumplido esa promesa. ¡Ni la cumplirán! Los dictadores se dan libertad a sí mismos, pero esclavizan al pueblo. Ahora, unámonos para liberar el mundo, para terminar con las barreras nacionales, para terminar con la codicia, con el odio y con la intolerancia. Luchemos por un mundo de la razón, un mundo en el que la ciencia y el progreso lleven la felicidad a todos nosotros. ¡Soldados, en nombre de la democracia, unámonos! 

Hannah, ¿puedes oírme? Dondequiera que estés, alza los ojos. ¡Mira, Hannah! ¡Las nubes están desapareciendo! El sol se está abriendo paso a través de ellas. Estamos saliendo de la oscuridad y penetrando en la luz.¡Estamos entrando en un mundo nuevo, un mundo más amable, donde los hombres se elevarán sobre su avaricia, su odio y su brutalidad! ¡Mira, Hannah! ¡Han dado alas al alma del hombre y, por fin, empieza a volar! ¡Vuela hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza! ¡Alza los ojos, Hannah! ¡Alza los ojos!” 




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