28 de noviembre de 2012

Contradicción personificada



Parezco débil por mi sensibilidad pero soy fuerte y mucho. Más de lo que muchos creen. Por todo lo que aguanto cada día. Las malas caras. Las de asco. Las de indiferencia, superioridad, rencor  pena y las contestaciones a la defensiva. Nunca atacaría a nadie, siempre intento ayudar en todo lo que puedo y me molesto en comprenderlos pero no me calientes porque juro que saco lo peor de mí.
A mí antes me gustaban los días grises, pero desde que soy un gris continuo estos días me son indiferentes. Los rayos de sol me ayudar a mantener mi promesa. Esa promesa que le debo a muchas personas, yo la primera. Pero si todo esta gris no me ayuda a sonreír. Y mi cabeza no me da ningún descanso. Me duele tanto que esta a punto de explotar, como si alguien me diese martillazos. Como si quisiese dejar de pensar. Las obsesiones y los miedos maltratan mi cabeza. Y los sueños-pesadillas me rompen el pecho y la garganta. Me despierto muda y desubicada. Nunca sé donde me despierto aunque siempre duermo en mi cama.
Y que después del otoño llegará el largo y bendito invierno. mi invierno, y lo que menos apetecerá será salir a la calle. Porque yo soy de esas que o se asan de calor o se congelan del frío. Y es que no tengo término medio y irónicamente siempre lo dejo todo a medias. La de las mentirijillas piadosas pero lo más inocente del mundo. Bueno, a quién intento engañar, muchas quisieran tener mi picardía e inteligencia, aunque muchas veces sea una empanada de la vida. Voy por la calle con la mirada baja sin ver a nadie y a la vez observando todo, hablando con mi subscosciente. Que sí que soy una flipada pero con una mierda de autoestima. Que me veo fea porque desde pequeña me lo han dicho. Que si me afectan lo que me digan los demás, todo, cualquier mínimo comentario aunque no lo parezca. Intento construir mi propia personalidad aunque a veces me lo impidan. Que soy rebelde porque vivo bajo la prohibición constante. Que soy vaga pero inconformista. Que soy lo más patoso que puedas conocer. Pero también una sinvergüenza. Poco a poco me voy conociendo y no me disgusta lo que veo, aunque cambiaría mil cosas. Pruebas constantes a las que me someten hacen que yo en realidad viva para los demás. Ojalá llegue pronto el día en el que valore lo que soy, mi autosuficiencia y mi sonrisa y tire pa' lante yo sola. Sin nadie. Independiente. Porque soy solitaria aunque necesite amor. Pero asumo que el amor siempre es interesado y por conveniencia. Que nadie tiene a nadie y que a la hora de la verdad estas solo. Y si te descuidas te pierdes hasta a ti mismo.

7 de noviembre de 2012

Neruda

"Queda prohibido llorar sin aprender levantarse un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.

Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus dudas y mal humor,
queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.

Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso para que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por tí mismo,
tener miedo a la vida y sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera el último suspiro.

Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa, todo,
porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar tu pasado y pagarlo con tu presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

Queda prohibido no crear tu historia,
dejar de dar las gracias por tu vida,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da también te lo quita.

Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual. "

5 de noviembre de 2012

El bueno, el malo, y yo



Llueve, pero la lluvia no basta para limpiarlo todo. La lluvia no desenmascara al gilipollas, como tampoco los charcos sirven de espejo al hipócrita. La lluvia no es un compuesto de agua y aceite: no separa el bien del mal. El malo, el cabrón, el de la conciencia anestesiada, seguirá con su disfraz de bueno y se aprovechará, como siempre ha hecho, del que realmente lo es, del incauto, del inocente, del cabal. Y mientras tanto el bueno seguirá en silencio, ¿por qué hablar si no hay motivos para fabricar excusas?, y el malo sembrará sospechas alrededor de ese silencio. Es cruel pero fácil hablar en nombre del mudo, marcarle el camino al ciego, robarle el tacto al mutilado.
Tampoco es posible arrinconar al malo. El dependiente malo roba al cliente incauto. El cliente malo roba al dependiente incauto. El dependiente que roba pondrá mil excusas, a cual más imbécil, para justificar sus actos. Ni siquiera lo llamará robar, usará eufemismos. El frutero que roba usará eufemismos. El fontanero que roba usará eufemismos. El político que roba usará a su equipo de asesores.
Yo soy dependiente pero también soy cliente. No me considero buena. Tampoco mala: sólo observo a los unos y a los otros. Y siempre que llueve, aunque la lluvia no separe el bien del mal, me mojo.
No sabría definirme. Tendría que verme desde fuera para saberlo. Aunque de algo sí que estoy segura: Todo aquel que relativiza con el bien y el mal, quien se toma demasiadas molestias en buscar matices, es malo.
Dale otra vuelta.
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