24 de septiembre de 2012

la tierra cadaver



La tierra no pregunta de dónde eres, ni a dónde vas. “Dónde” viene de don, tu señor padre. La tierra tampoco siente las huellas que dejas en su espalda a cada paso, ni tiene límites más allá de unos mares que nadie puso ahí. Y los mares tampoco son de quien los nombra.
La tierra que ahora pisas es azar. Puedes viajar a Tombuctú y echarás de menos a tu gente, no al suelo de adoquines o cemento que los mantiene en pie. No echarás de menos al resto de la gente que también pisa la tierra que dejaste, sino sólo a tu gente, aquella que sumó lo que ahora eres. Echarás de menos a la mujer o al hombre de tu vida, a tus padres, a tus hijos o a los hijos de sus hijos, a tus hermanos de sangre, al amigo de la infancia o incluso al chino de la esquina, al ciego del cupón o a tu psiquiatra. Ellos también pisaron tu misma tierra cadáver. Ellos también son azar.
Me aburren los debates nacionalistas. Me duelen las banderas por la sangre que chorrean sus costuras. Suena imbécil ondear banderas de España, o Cataluña, o Galicia, tejidas todas ellas en talleres de Hong Kong. Suena imbécil que el nacionalista español odie al nacionalista catalán y viceversa. Es de necios crear subgrupos de subgrupos de subgrupos:
Sentirse europeo > español > vasco…
Odiarnos a distancia sin conocernos de nada. ¿Cuántos muertos nos seguirá costando entender esto?
Suena imbécil sentirse orgulloso de un suelo que te sostiene sin tu permiso. ¿Elegiste acaso nacer aquí? ¿dónde está tu mérito? Afortunado sí, yo me siento afortunado. ¿Pero orgulloso?
Mi patria es el cielo. Mi patria es el pecho de Iván. 
Por lo demás, te regalo mi trozo de tierra. Nunca he sabido qué hacer con él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...