9 de mayo de 2012

Always look on the bright side of life


“Mira siempre el lado brillante de la vida”
Esta frase esta sacada de la canción final de la película de los Monty Python “La Vida de Brian”. En esta escena se ve a Brian —El protagonista— crucificado por ser confundido con Jesucristo, ha llegado allí por un cúmulo de casualidades y desgracias, está a punto de morir de las peores formas posibles, se siente el hombre más desdichado de la Tierra, cuando uno de los crucificados que tiene a su lado, de repente, lo anima, ¡un tipo en su misma situación y se permite el lujo de darle ánimos!, le explica que en el fondo, todo, cualquier cosa, si lo miras bien, no es para tanto, solo hay que buscar el lado positivo de las cosas, buscar el lado brillante de la vida y sacarle una sonrisa al mundo.


He leído libros y visto cientos de películas, pero creo que es la escena que más me ha marcado en mi vida, quizás por el momento en que la vi, en plena adolescencia cuando las hormonas y las neuronas van revoloteando por tu cuerpo a sus anchas, esa edad en la que vas formando los cimientos de la que luego será tu personalidad, ese proceso de lucha interior entre lo que no eres aun, lo que te gustaría ser y lo que te vas dando cuenta que vas a terminar siendo. Pues justo en ese proceso tuve la suerte de ver esta película y esta escena. La primera vez que la vi, ni si quiera entendía lo que decía, pero ya me trasmitió bueno rollo, una sensación muy positiva, ver a esos hombres crucificados silbando como si nada, comprendías el mensaje aun sin entender la letra, mas tarde, cuando busqué la traducción me di cuenta que no me había equivocado, había encontrado lo que para mí, a partir de entonces es el autentico himno de la alegría.
Es una situación exagerada evidentemente, pura ficción cómica, pero consiguió que reflexionase y me plantease: ¿Realmente se puede buscar el lado positivo a todo? ¿Se puede sacar siempre una sonrisa a uno mismo y los que tiene alrededor? Por experiencia propia te aseguro que si.
El Pensamiento positivo
Esa fue la semilla sin duda, de la que luego ha sido mi posición vital frente a la vida, la de obligarme a encontrar a cada cosa el lado positivo. No quiero que te confundas conmigo, no soy una hippy Flowerpower, ni una enamorada de la vida, ni cursilerías del estilo, que quede claro: A mí la vida, en general, me parece un gran trozo de mierda. Con sus desamores, o sus amores cornudos, sus hipotecas, niños, suegras, contaminación, desastres naturales, hambrunas, homofobias, xenofobias, políticos, banqueros, cáncer, Grandes Hermanos, y demás basuras, con todos estos ingredientes en la sopa, no se tú, pero al menos yo, si no me obligo a encontrar personas o cosas buenas que realmente merezcan la pena, me habría pegado un tiro hace años.
Por eso estoy convencida de que el optimismo —el autoimpuesto— tendría que ser una asignatura obligatoria en las escuelas, explicárselo claro desde preescolar a los niños: El mundo y la sociedad de hoy en día son una mierda, pero hasta en la mierda hay cosas buenas y personas fantásticas para conocer, el merito está en encontrarlas y disfrutar de esa gente o esos momentos el tiempo que dure, sin más, eso es vivir.
Te pondré un ejemplo: Si vas bajando una montaña, ladera abajo, y pensando todo el trayecto: “Me voy a caer, ya verás que me caigo” Tu y yo sabemos que te terminaras cayendo. Bien, pues mi teoría es que si esto es así, al revés también tiene que funcionar, así de simple, si vas bajando la misma ladera y vas pensando todo el tiempo: “No me caigo, no me caigo ni de coña” Llegaras abajo sin haberte tropezado, seguro. Ahora sustituye la ladera de la montaña por cualquiera de los problemas que tengas en tu vida, y haz el ejercicio de pensar que se arreglará, búscale el lado bueno, cuidado que esto no significa obviar el problema, todo lo contrario, significa afrontarlo de frente, no agachar la cabeza, pero siempre con la convicción de que se arreglará, que todo pasa, piensa en positivo y las cosas te irán mejor, seguro.
Al principio cuesta, piensas que en el fondo no sirve para nada, vaya tontería, incluso cuando estés convencido de que si puede ayudarte, habrá momentos en los que no te acuerdes o no te quieras acordar de buscarle el lado bueno a las cosas que te van pasando, yo te recomendaría que nunca dejes de hacerlo, piénsalo así: Funcione realmente o no, no pierdes nada poniéndolo en práctica. Esto no es una religión, ni una secta parecida, es la simple teoría de una cualquiera como yo...


Via/ Pensamientos Solubles 

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