7 de marzo de 2012

Diario de una psicópata_11



Me encuentro bajando una calle de Santander para coger un taxi que me lleve hasta mi lugar favorito, después del faro de Mataleñas con sus nubes, el club Borgia de Solares. Situado casi enfrente del bunquer de Emilio Botín. Mientras voy escuchando Monster de Paramore. No puedo evitar cantar la canción sin pronunciar palabra pero con la mayor motivación posible que se puede tener a las 12 de la noche. Subo al taxi, un gordo calvo solitario me echa una mirada lasciva desde el retrovisor.
-          Al club Borgia, por favor.
-          ¿No eres muy joven para acudir a esos lugares?- pregunta mientras arranca el vehículo.
-          Este es un país libre- contesto mientras miro por la ventana intentando desviar la conversación.
El trayecto es rápido y silencioso, tras ese pequeño lapsus, como a mí me gustan. Llego. Una luz parpadeante con una chica sujetando un Cosmopolitan (o eso se hace creer) levantándose o sentándose. Decido entrar. Suena I´m sexy and i know it de LMFAO, una cosa que no me gusta de ese lugar es la música, pero claro no vas a ponerte a bailar y quitarte la ropa delante de gordos sebosos sedientos de sexo mientras suena una pieza de Beethoven, obviamente. Consigo llegar a la barra, creo haber visto alguna pelirroja, viernes de pelirrojas ya sabéis.
-          Cuanto tiempo sin verte por aquí- comenta el camarero de la barra, que ya me conoce bastante.
-          He estado de vacaciones navideñas, ya sabes, días con la familia fingiendo felicidad.
-          Sigues en tu línea, jajaja- su risa es tosca y grave, me pone los pelos de punta- ¿Qué te apetece hoy?
-          Un Jack Daniels ya lo sabes
-          Digo de mujeres, mira allí- me señala a una rubia enana a la que le queda solo dos tapones en los pezones- es nueva, carne fresca
-          Ya sabes lo que me gusta- contesto al cabo de mirar el escaparate mientras arqueo al ceja derecha.
-          ¿Pelirroja?
-          Pelirroja- asiento.
Cojo mi bebida y me acerco a una cabina, entro y veo a una chica morena bailando, la pelirroja entrará dentro de poco. Al verme entrar en la cabina, la morena pega su culo (bastante abarcable) en el cristal y comienza a moverlo. Veo que se aparta y después de empañar el cristal se da la vuelta y comienza a escribir al revés…
-          Callejón de atrás, en la piscina. DV
¿Qué? ¿Da vinci? No puede ser. Salgo corriendo de la cabina, a la par que la bailarina morena. Consigo salir al callejón con un mareo particular, leer su nombre me produce nauseas, dando tumbos de una esquina a otra. Creo que la bebida tenía algo y no solo alcohol.
Llego a la entrada de la piscina lo más rápido que podía dado que mi mareo iba a más. Me quedo en la entrada esperando y veo como una sombra negra se acerca.
-          ¿Asiqué hoy decides presentarte en persona? ¿O eres acaso uno de los secuaces de esa rata?- grito
Consigo distinguir una forma de mujer, curvas, tetas, y melena larga. Negra. Es la bailarina. Cuando ya está cerca mío me acerco cuanto me dan las piernas, cada vez voy cayendo más al suelo, mis ojos se entrecierran, y mi cabeza no para de dar vueltas.
-          Buenas noches- dice la morena.
-          Buen…
Antes de acabar la frase noto un pinchazo en la espalda. Caigo al suelo retorciéndome del dolor. Con gran esfuerzo consigo ver una jeringuilla clavada en mi hombro izquierdo. Me tumbo boca arriba con la voz queda. Mis ojos distinguen una cara de pelo negro. Veo que está sujetando una fusta y me la pasa por los dos lados de la cara hasta posarla en mi pecho, sudoroso. Empiezo a ver cada vez más borroso. Cierro los ojos…
Continuará…

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